cebollas en bolsa de rejilla

Ecolercha · Un blog sobre consumo responsable

Mar 15, 2022 | eco-filosofando

Hoy es el día de los Derechos del Consumidor y también del Consumo Responsable. Me pareció una fecha perfecta para inaugurar este blog… en estos tiempos en los que los consumidores nos vemos ahogados por los precios, acuciados por los gobiernos y obligados por las circunstancias a cambiar drásticamente nuestro consumo, ahora que hay una razón de mucho peso… pero ¿no la había antes? No era tan urgente, tal vez. ¿O no interesaba frenar el consumo? En fin… no soy economista, ni ecologista, en realidad soy fotógrafa gastronómica, pero desde hace años libro una lucha diaria por avanzar hacia el consumo responsable, y en esta primera entrada voy a hacer un ejercicio de autoanálisis para intentar explicar cómo he llegado a concienciarme de ello.

Pequeños gestos hacia el consumo responsable

No puedo decir exactamente cuándo empecé a «sufrir» por el medio ambiente. De pequeña veía Érase una vez, Waku Waku, Capitán Planeta y algún otro programa que daba pinceladas muy básicas sobre ecología, cuando aún no se hablaba de consumo responsablesostenibilidad, cambio climático, huella de carbono… y ahora nos bombardean con estos términos, aunque ya probablemente lleguemos tarde, pero aún así seguimos sin hacer ni p*** caso. El caso es que se convirtió una preocupación constante en mi vida.

De adolescente, mis amigas me llamaban “la de la bolsa” porque la rechazaba sistemáticamente en todos los comercios. Empecé a usar maxibolsos no por ir a la moda, sino para meter todo lo que tuviera que transportar: el libro que leía en el autobús, el paraguas, la rosca de pan que me encargó mi madre, las pelis del vídeoclub, la pelota de voleibol… habría llevado hasta un saco de 45 litros, con tal de sortear las dichosas bolsas de plástico. Hoy, 20 años después, tengo que seguir diciendo “no me ponga bolsa, por favor”.

Las tiendas de ropa me daban rabia, así de claro. Descendiente de dos familias hipernumerosas, heredar vestimenta forma parte de mi ADN. Cuando iba de compras (casi obligada, porque lo odiaba) nada me llamaba la atención, me parecía que todo el mundo iba vestido igual… y también me parecía increíble que la ropa nueva se descosiera o hiciera bolas tan pronto cuando tenía en el armario prendas de 20 y 30 años que habían sido utilizadas por varias generaciones y seguían decentes. Así que vestía de forma un tanto peculiar… era un poco rarita, vaya. Ahora es muy cool ir vintage, customizar y hacer upcycling… parece que en inglés todo suena menos cutre, pero esto no quiere decir ni más ni menos que aprovechar lo que ya tienes o lo que ya existe, algo de lo que sabían mucho nuestros abuelos.

Un pasito más en mi concienciación

Todas estas cosas las hacía un poco inconscientemente, pero al ir creciendo empecé a entender el porqué, y fui sumando otras pequeñas acciones con el claro fin de reducir mi huella medioambiental (aunque no sabía ni lo que era eso). Durante años viví feliz en mi burbuja autocomplaciente de ecologista estándar: separaba los residuos, no ponía la calefacción a más de 20 grados, iba a pie o en transporte público, usaba las hojas por las dos caras… cosas de sentido común que hace todo el mundo… ¿o no?

Entonces, fui madre. Y en mi empeño por aprender todo lo posible sobre lactancia materna, pañales eco y juguetes sin BPA, empecé a levantar alfombras más gordas que antes no me habían preocupado mucho: los alimentos ultraprocesados, los productos de usar y tirar, el sobreenvasado, el greenwashing de las grandes corporaciones… y cómo en muchos casos la falta de compromiso ecológico de los gigantes industriales en general va de la manita con una avaricia insana, una ausencia total de ética, o vulneración de los derechos humanos directamente.

En resumen: todo mal. Al principio no supe encajar el golpe de realidad y estuve muy desanimada, porque… ¿de qué servían mis pequeñas acciones diarias en una sociedad tiranizada por el consumismo más descerebrado?

El movimiento Residuo Cero

Cuando descubrí este movimiento, o más bien este modo de vida, me pareció una idea muy grande, muy global y muy revolucionaria. Cómo cambiar a mejor pequeñas costumbres pueden generar grandes cambios… Y en ello estoy. Muy lejos del cero, pero tratando de mejorar diariamente y aprendiendo mucho de otras personas que ya recorrieron este camino antes que yo.

Y en esta nueva mentalidad que trato de tener he asumido que más me vale no aspirar a la perfección, si no simplemente ser consciente de lo que conlleva mi consumo, porque eso es lo que me hace pensar antes de comprar y tomar mejores decisiones. El zero waste es prácticamente inalcanzable tal y como vivimos, no aspiro a tanto… Sin embargo, el ejercicio diario de analizar todo lo que entra en mi cesta de la compra y admitir que muchas de esas cosas no son en absoluto necesarias, y despertar mi interés por buscar alternativas mejores o sencillamente prescindir de lo superfluo es lo que realmente me está ayudando a evolucionar hacia un consumo más responsable.

Otra cosa que he descubierto es que la gran mayoría de la gente sigue dentro de esa burbuja autocomplaciente del ecologismo estándar donde yo estuve tanto tiempo. Y de esa gran mayoría, la gran mayoría está muy a gustito y no tiene ningún interés en salir de ahí. Yo misma evito a veces darle vueltas a muchos temas que todavía me causan un conflicto interno o me son muy difíciles de mejorar en mi día a día. O dicho de otra forma: a casi todo el mundo nos molesta muchísimo que se nos señale cómo podríamos practicar un consumo más responsable. Normal: a nadie nos gusta que nos digan a la cara que estamos haciendo algo mal, nos hace sentir culpables de un problema demasiado grande para ser nuestra responsabilidad y nos ponemos a la defensiva. Pero no se trata de eso: nos han enseñado a vivir y a consumir así, y es muy difícil reprogramarse y cambiarlo. El primer paso es tomar conciencia.

Por qué Ecolercha

Y de aquí viene (por fin llegamos) la parte lercha de Ecolercha: lercha (o lercho) es una palabra gallega que significa “persona que habla mal de los demás, o que habla de más y cuenta cosas que debería callar”.

En el día a día siento que más me vale predicar con el ejemplo pero con la boca callada, porque en este terreno los consejos dados con toda la buena intención del mundo muchas veces molestan, caen en saco roto o incluso provocan el efecto contrario. Aún así, creo de corazón que si conseguimos estar mínimamente informados y crear un ambiente de preocupación colectiva por este tema del consumo responsable, sin lanzarnos culpas sino simplemente compartir ideas, consumiremos mejor, y ése es el verdadero poder que tenemos para cambiar el mundo. En el día de los Derechos del Consumidor, subrayo estos derechos: el derecho a tomar decisiones informadas, y el derecho a vivir en un entorno saludable. Y no minusvaloremos la fuerza de los consumidores como colectivo: saber y elegir bien dónde ponemos nuestro dinero es crucial para que haya cambios significativos en este sistema que hace aguas por todas partes.

La parte eco de Ecolercha creo que está clara: es de sentido común tratar de practicar un consumo responsable. No sólo por ecología, también por economía.

Así que en este blog daré rienda suelta a la ecolercha que llevo dentro, para criticar nuestro modelo de consumo (sobre todo el mío propio) y decir lo que muchas veces me callo por educación y por no incomodar a nadie (la verdad, morderse la lengua desgasta mucho, aguantar según qué comentarios también, y a veces necesito desahogarme). También hablaré de productos que me gustan y que me parecen buenas opciones de consumo, y alguna receta caerá… pero no quiero que sea un blog de fotografía, ni de cocina, ni de análisis de productos. Ojalá se cree debate y se contagie algo de espíritu autocrítico a quien tenga la paciencia de leer estas parrafadas que me marco.

Gracias por llegar hasta aquí. Espero que te quedes.

Si quieres profundizar sobre el Zero Waste:

Qué es Zero Waste (Residuo Cero) – EcoBlog Nonoa
Mi filosofía de vida “Zero Waste” (residuo cero) | – BANBU
¿Por qué empezar en el Zero Waste? – Cero Residuo
Grupo de Facebook – Zero Waste España

13 Comentarios

  1. Me apunto!!!

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  2. Me quedo, que tengo mucho que aprender 🙂

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  3. Qué presentación tan interesante. Me quedo para aprender y aportar siempre que publiques. Desde luego, me has ganado. Debemos seguir creando camino para los que vienen detrás. Yo también soy del Team «pequeños gestos». Mi más sincera enhorabuena, María. 💜

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  4. Si al final me vas a terminar liando, Ecolercha Montero.

    🙂

    Esperando a la siguiente

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  5. Muchísimas felicidades por el arranque de este blog!!!

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  6. Felicidades María! Muy interesante este «lercheo», yo me apunto a seguirte

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